Hospital de Maternidad Julia Molina (hoy Nuestra Señora de la Altagracia), S.D. 1947-1949.
INICIA UNA DÉCADA DE CONFLICTOS Y CELEBRACIONES
Mientras Santo Domingo estrenaba la modernidad, el mundo entraba en la Segunda Guerra Mundial: en la cumbre de su poder, Adolf Hitler y su Alemania nazi se extendían sin freno por Europa. Los países latinoamericanos, aunque estuvieron al margen de la confrontación, apoyaron a los aliados, y Trujillo declaró la guerra a Alemania en 1941. En 1940 se firmó el Tratado Trujillo-Hull entre los Estados Unidos y la República Dominicana; este acuerdo modificaba la Convención de 1924 y recuperaba para el país la Receptoría General de Aduanas. Gracias a este tratado, así como a la creación en 1941 del Banco de Reservas y al aumento de los ingresos fiscales –debido al alza de los precios de los productos criollos por la demanda de la guerra europea–, las finanzas dominicanas mejoraron y aumentó la inversión pública en obras de infraestructura urbana. La mejora de la economía se vio reflejada en las inversiones así como en las de los sectores privados favorecidos por el régimen; además, en 1947 se saldó la deuda externa. En este contexto de bonanza económica se construyó en 1942 el Hotel Jaragua, obra de Guillermo González, un arquitecto que, al igual que Caro, manejaba los códigos modernos imperantes en la Europa de preguerra.
En los primeros años de la década del cuarenta, Caro diseñó muchas viviendas de una versatilidad estilística ya demostrada en sus obras anteriores: chalets de madera, como la residencia de Ricardo Mejía (Santiago); viviendas neohispánicas, como las de Jesús del Castillo, Virgilio Díaz Ordóñez, Enrique Noboa y su propia residencia, e incluso una cuyo tratamiento recuerda someramente a Monticello (la obra de inspiración palladiana de Thomas Jefferson), la residencia Martínez Alba. Este amplio manejo de códigos arquitectónicos satisface a sus clientes y hace de Caro un notable arquitecto con excelente dominio de su oficio. Es, sin duda, el mejor arquitecto del momento, por su amplia versatilidad demostrada también con las primeras obras de corte racional, como la residencia de Frank Félix Miranda y una obra no identificada, pero de una precisión volumétrica excepcional. Además, innovó con uno de los primeros edificios de apartamentos construido frente al malecón en 1941, el edificio Menéndez, un bloque rectangular rígido, a medio camino entre el tradicional ritmo de huecos y llenos y la nueva modernidad de balcones continuos y ojos de buey. El Menéndez precedió en cuatro años al Hotel Jaragua y al «Jaragüita».
Obras modernas y el primer centenario de la República
Dos momentos esenciales de los años cuarenta fueron importantes en la producción arquitectónica de Caro: primero, la llegada en 1939 de refugiados españoles de la guerra civil, entre ellos, un gran grupo de artistas plásticos a los que ayudó a insertarse en la sociedad dominicana; segundo, el plan de obras del Estado para la celebración del primer centenario de la República (1844-1944). En particular, este último le brindó la oportunidad de realizar tres obras relevantes junto a Guillermo González Sánchez; ambos ya habían demostrado su pericia en el arte del diseño contemporáneo. Realizan en conjunto el edificio de los Bomberos Civiles de Santo Domingo, el Casino de Güibia y el Hipódromo Perla Antillana (también junto con Alfredo González y Bienvenido Martínez Brea); todos estos proyectos asimilaron los códigos propios de la modernidad. El aprendizaje de ambos es indudable, Caro se liberó de sus ataduras formales del Art Déco y se orientó hacia propuestas más modernas. Durante la misma década realizó de forma independiente otros proyectos de índole gubernamental, como la Maternidad Julia Molina (hoy Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia), una de sus obras más representativas de la racionalidad moderna, y el Palacio de la Policía Nacional, que recuerda la influencia novecentista.
Facultad de Ciencias Médicas Universidad de Santo Domingo (USD), 1944-1945.
Plan maestro del campus de la Universidad de Santo Domingo
Inaugurado formalmente en 1947, el campus de la Universidad de Santo Domingo es uno de los conjuntos urbanos de la capital dominicana donde quedaron plasmados los preceptos de la arquitectura y el urbanismo modernos.
Caro Álvarez participó como unos de los principales diseñadores del plan maestro en un equipo conformado por Guillermo González Sánchez, Humberto Ruiz Castillo, Leo Pou Ricart y José Ramón Báez López-Penha.
La propuesta organizativa de la Ciudad Universitaria sugirió una continuación de los planteamientos modernos que ya habían invadido la realidad latinoamericana de la época, y al mismo tiempo buscó una exaltación monumental del concepto de orden que exigía el régimen de Trujillo.
Desde los inicios se planteó como una ciudad en sí misma, según la idea de una ciudad satélite colocada sobre una retícula de ejes ortogonales. En el eje principal (este-oeste) se ubicaron las facultades en grandes extensiones verdes frente a la arteria principal que culminaría con el edificio principal o icónico del campus.
Los edificios originales de la Ciudad Universitaria tenían una arquitectura basada en las necesidades del trópico, con amplia base y relativa altura. Los edificios de cemento armado y bloques de hormigón se ajustan a un puro funcionalismo tropical, en contraste con la arquitectura moderna de los países de clima frío, que ha de captar en primer plano la luz solar; los ventanales de los edificios dominicanos han de estar protegidos contra la luz solar y tener aberturas para la ventilación natural.
En el eje principal, Caro diseñó una de las primeras edificaciones del campus, la Facultad de Ciencias Médicas (1944), uno de los edificios racionalistas más emblemáticos de la modernidad dominicana. Se trata de un sobrio edifico longitudinal cuyo volumen principal genera una suave curvatura en el segundo nivel y descansa sobre pilotes que delimitan el vestíbulo en planta libre del nivel inferior. En una de las aulas principales se encuentra un mural del destacado artista español José Vela Zanetti. Justo detrás de este edificio están los laboratorios de Medicina, también diseñados por Caro luego de la inauguración de la facultad.
El campus de la Universidad de Santo Domingo fue el primer espacio urbano a escala de ciudad concebido como tal según los conceptos modernos, y es un antecedente de futuros proyectos como el de la Feria de la Paz y la Confraternidad del Mundo Libre de 1955. Todavía está considerado un lugar único donde se encuentra una importante muestra del patrimonio arquitectónico moderno de la ciudad de Santo Domingo.
Modelo conceptual de Urbanización y Jardinería Monumento a la Paz de Trujillo, Santiago, 1944.
Finales de los cuarenta
Caro incursionó nuevamente en propuestas urbanas con el diseño del entorno del Monumento a la Paz de Trujillo en Santiago (hoy Monumento a la Restauración); la base escalonada da un soporte a los jardines sobre los que descansa el edificio. Su relación con el régimen y el buen cumplimiento de sus trabajos hicieron que su oficina recibiera innumerables proyectos, entre los que se encuentran las residencias de estilo neocolonial Pazo de Arosa y Barceló y la nueva residencia Caro Ginebra. También realizó varios edificios de apartamentos propios en el sector de Gazcue, donde se expresó libremente en un lenguaje totalmente moderno caracterizado por amplios huecos horizontales que daban pasoa galerías frontales, con lo que demostró nuevamente su amplia capacidad de manejo de los lenguajes arquitectónicos. Proyectó su segundo edificio comercial mixto en la calle El Conde, el edificio Rodríguez, mejor conocido como «El Palacio», uno de los negocios de tejidos de mayor relevancia de la calle, que contaba con amplias cristaleras frontales en forma de zaguán cubierto. El manejo de la esquina curva, el tratamiento lateral fragmentado y las ventanas apaisadas frontales lo convirtieron en un referente de la arquitectura nacional; estos elementos seguían las directrices pautadas por el edificio Copello a un par de cuadras de distancia. A finales de esta época también llevó a cabo la remodelación del Cine Colón de Santiago.




